Por el estudio pasan emprendedores que lanzan su web, directivos que renuevan la foto
de la memoria anual, abogados, médicos, consultores, opositores y gente que
sencillamente está buscando trabajo y no quiere presentarse con un selfie recortado de
una boda.
El reto del retrato laboral es siempre el mismo: transmitir solvencia sin perder la
cercanía. Eso se consigue con luz bien puesta, un fondo limpio y una dirección de poses
que afloje los hombros. De las tres cosas me encargo yo; tú solo tienes que venir con
la ropa adecuada para tu sector, y para acertar con ella tienes mi guía un poco más
abajo.
Un detalle que mis clientes agradecen: todo se entrega también en blanco y negro, que
en webs corporativas y notas de prensa queda impecable. Y si tu empresa necesita
factura, se hace, con el pago completo por adelantado.
Si estás preparando la candidatura, en el blog cuento
cómo tiene que ser la foto de currículum y
por qué la foto de LinkedIn te abre o te cierra puertas.
Y para acertar con la ropa, esta guía de
cómo vestirte para una sesión corporativa.